Funciona en cuatro pasos. Primero, una conversación: la app te pregunta qué vendes, qué quieres lograr, a quién le hablas y cuánto puedes invertir, con las palabras con las que se lo contarías a un amigo. Segundo, el armado: investiga tu mercado, define una estrategia con canales y presupuesto, escribe los anuncios y crea las imágenes (o usa tus fotos). Tercero, la revisión: ves cada anuncio con su texto y su imagen, cambias lo que quieras y apruebas. Cuarto, la publicación: la campaña se crea en tu propia cuenta publicitaria, siempre en pausa, y la activas cuando decides.
Mark·Think es para cualquiera que tenga algo que vender y no tenga a quién pedirle que lo anuncie. Si tienes una verdulería y nunca abriste el administrador de anuncios, le cuentas tu negocio y te devuelve la campaña lista, con tus propias fotos, para publicar con un clic. Si tienes un local con empleados y ya probaste anunciarte y te fue mal, te dice cuánto invertir, en qué canal y por qué, antes de gastar un peso. Si eres freelancer o llevas una agencia chica, te ahorra la parte lenta —el brief, la estrategia, el primer borrador— y te deja pulir con tu criterio, con un espacio por cliente. Y si eres una empresa con equipo de marketing, es el compañero que investiga, redacta y arma las piezas mientras tu equipo decide. En todos los casos pasa lo mismo: nada se publica y nada se gasta sin tu aprobación.
Lo que no es: no es una agencia (no hay personas del otro lado ejecutando tu campaña), y no garantiza resultados. Lo que te da es una campaña bien armada, rápido, que tú controlas.
Cuéntale tu negocio. Te devuelve la campaña completa.
Sin agencia y sin saber de marketing. El plan gratis publica en Meta con tus propias fotos, y nada se gasta sin tu OK.
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