
Me llamo José Rosso. Soy de Noetinger, un pueblo de Córdoba, Argentina, y llevo diez años trabajando en hoteles y restaurantes por el mundo: camarero, cocinero, jefe de sala, hoy en Islandia. No tengo título universitario. Lo que sé, lo aprendí haciéndolo, y lo que no sé, lo busco hasta entenderlo. Soy de los que, cuando no hay plata, salen a caminar hasta conseguir trabajo; me pasó cuatro veces en el camino y las cuatro salió.
Mark·Think lo construí después del turno, con inteligencia artificial, porque tuve varias veces el mismo problema: tenía algo que servía y no sabía cómo hacer que la gente se entere. La última vez fue una app que pasó la revisión de Google Play y no tuvo ni una descarga. Entendí que el problema no era el producto: era el marketing, y que ese problema lo tiene casi todo el que tiene algo para vender.
Creo que la inteligencia artificial hace algo que no había pasado nunca: lleva el conocimiento y las herramientas a todos por igual. Antes, para armar una campaña hacía falta un equipo, años de oficio o alguien que te enseñe; hoy ese saber está disponible para cualquiera que tenga una idea y ganas de trabajar. Eso no le quita nada a nadie: le abre la puerta a todos. Da miedo, como todo lo que cambia las reglas, pero el miedo es a lo desconocido, no a la herramienta. Yo la usé para construir esto desde un pueblo de Córdoba y una cocina en Islandia. Se puede.
Para quién es Mark·Think
Para cualquiera que tenga algo que vender y no tenga a quién pedirle que lo anuncie.
Si tienes una verdulería, una peluquería, un kiosco, y nunca abriste el administrador de anuncios: le cuentas tu negocio como se lo contarías a un amigo y te devuelve la campaña lista, con tus propias fotos, para publicar con un clic. Gratis.
Si tienes un local con empleados y ya probaste anunciarte y te fue mal: te dice cuánto invertir, en qué canal y por qué, antes de gastar un peso, y te explica cada error de Meta con nombre y solución.
Si eres freelancer o llevas una agencia chica: te ahorra la parte lenta —el brief, la estrategia, el primer borrador— y te deja pulir con tu criterio, con un espacio por cliente.
Si eres una empresa con equipo de marketing: es el compañero que investiga, redacta y arma las piezas mientras tu equipo decide.
En todos los casos pasa lo mismo: nada se publica y nada se gasta sin tu aprobación. Y cuando escribes a info@markthink.app, te respondo yo.
Los datos legales de Mark·Think están al pie de markthink.app (CUIT y Data Fiscal, como exige la ley para vender en línea), en los Términos y Condiciones y en la Política de Privacidad. Mark·Think está inscripto como responsable de base de datos ante la Agencia de Acceso a la Información Pública.
Cuéntale tu negocio. Te devuelve la campaña completa.
Sin agencia y sin saber de marketing. El plan gratis publica en Meta con tus propias fotos, y nada se gasta sin tu OK.
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