En Google pagas por aparecer ante una intención: alguien escribió lo que ofreces. Funciona muy bien para servicios y productos con demanda existente y urgente, y peor para cosas que nadie busca por su nombre. Es texto y palabras clave; no necesita imágenes.
En Meta pagas por interrumpir a alguien que estaba mirando fotos. Funciona muy bien para lo visual y lo local, para dar a conocer algo nuevo y para volver a mostrarte a quien ya te vio. Necesita imágenes que llamen la atención y un mensaje claro en la primera línea.
Mark·Think arma primero la campaña de Meta —la que la mayoría de los negocios necesita para empezar— y te ofrece sumar Google a la misma campaña, con anuncios escritos aparte, porque son otro tipo de anuncio. Si tu presupuesto es chico, elige uno; repartir poco entre los dos suele no funcionar en ninguno.
Cuéntale tu negocio. Te devuelve la campaña completa.
Sin agencia y sin saber de marketing. El plan gratis publica en Meta con tus propias fotos, y nada se gasta sin tu OK.
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